jueves, 13 de octubre de 2011





Aprendí.. que si la vida no es justa , yo no tengo porque serlo. A jugarmelo todo por los que quiero.Tuve que aprender a calmarme, a ir más de tranqui, a hablar antes, a no alterarme. A aceptar que hay veces que puedo equivocarme, y a saber que es bueno mirar primero antes de lanzarme.

Imagina que estás en una biblioteca. Recorres las estanterías con la mirada hasta que un libro en especial llama tu atención. Lo coges y empiezas a leer una, dos, tres páginas. Notas cómo las palabras se te hacen pesadas y necesitas una enorme fuerza de voluntad para terminar el primer capítulo. Lo consigues y empiezas el siguiente, esperando encontrar algo nuevo, pero no. Te das cuenta de que ese libro no es para ti y lo abandonas.
Otra vez recorres -quizás más atentamente- las estanterías y finalmente te decides por otro libro. Comienzas a leer… y te resulta adictivo. Sin darte cuenta ya vas por el octavo capítulo y dos horas se te han pasado como cinco minutos. Te debates entre leerlo todo de un tirón o saborearlo más lentamente. El error más común que cometemos cuando encontramos el primer libro que de verdad nos gusta es que lo leemos demasiado rápido, sin prestar atención a los pequeños detalles, nos saltamos páginas, lo descuidamos… De pronto nos damos cuenta de que las páginas se han acabado y de que hemos llegado al final. Nos queda un sabor agridulce en la boca y lo dejemos en la estantería, algo avergonzados y con la promesa de que el próximo lo apreciaremos más.



Rara vez se encuentra otro libro tan adictivo como el primero, pero supongamos que lo encuentras y esta vez te lo tomas en serio, procurando que dure aunque sea unas horas más, apreciando cada matiz, saboreando todas y cada una de las palabras. Pero el final es el mismo: estas triste y contento a la vez. Contento porque ha sido un excelente libro y estás orgulloso de él. Triste porque al fin y al cabo, ha terminado. Se terminaron las sorpresas, el suspenso, los secretos... Ya has averiguado todo ¿Qué haces entonces? Si te propones  buscar otro más como ese, ten por seguro que terminarás solo y nunca volverás a leer algo tan exquisito. Pero si lo vuelves a leer, una y otra vez, al menos podrás seguir disfrutando ¿Y qué pasa entonces? Entras en un estado repetitivo y nada emocionante. Aunque lo leas más de cien veces, terminarás –aunque sea en gran medida- aburriéndote. Y ahí se nos plantea otro problema ¿Qué hacer? Desesperado, buscas libros de segunda mano, de esos que ni tienen nombre. No te gustan, pero sirven para pasar el rato…


Es curioso el funcionamiento del cuerpo humano..
 El cuerpo se compone de 202 huesos, y mas de 650 músculos, sin embargo, solo uno de esos 650, es el que da el don más preciado, la vida.. Solo uno de esos 650, permite que podamos reir, besar, tocar, sentir, llorar.. Solo uno de esos 650, hace que cientificos de todo el mundo se calienten la cabeza para crear algo que solo él dá, vida.. Solo uno de esos 650, es el músculo mas importante y complejo de nuestro cuerpo.. si, eso es verdad. Por todo esto, habría que considerar un milagro, a la persona capaz de acelerar ese músculo con el simple roce de su cuerpo..Habria que considerar un milagro, a la persona capaz de hacer que sientas un dolor extraño, y extremadamente fuerte, con bastarse solo de dos palabras.. 
Te quiero.

domingo, 9 de octubre de 2011




Tú que no estás, yo que no me quedo, que viene a ser lo mismo.
Amigos, eso no lo fuimos nunca.Pero no me olvido tu nombre, ni de temblar.
Días que se han caducado,
platos rotos,
cuentas pendientes
y un poco de alcohol,
el tiempo cada vez se vuelve más raro.
Esto es lo último que se parece al amor,
pero es mucho más complicado.

Lo tenía definitivamente claro: ya no nos queríamos.
    Ni siquiera un poco.
Y ese instante ocupo el puesto numero tres en los peores momentos del día.





Hay veces que de lo único que tengo ganas es de desaparecer, irme para siempre, no se si para empezar de nuevo, o simplemente por huir o tal vez por la edad de la estupidez.., pero hay algo que me frena, en este caso alguien, que te dice "quédate conmigo para siempre", y en ese momento es en el que te das cuenta el porque sigues allí. Ya puede ser el peor lugar del mundo pero me ata algo tan fuerte como una verdadera amistad, me atrevería a decir que mas bien me ata una hermana, una gran hermana. Después de 6 años, largos y duros años, por fin veo la realidad, nunca he estado sola, siempre ha estado ella, hasta en los peores momentos. El primer día que empecé el colegio como la nueva, en el fondo de la clase, situada en una mesa de dos que compartía con otra chica, castaña, ojos verdes, con mirada perdida y sutil sonrisa. Sí, desde aquel momento sabía que esta amistad seria para siempre. Compartimos tantas cosas, desde un primer hola hasta un ultimo te odio, unos cuantos bailes, algunos mas pases de pelota y algún que otro escondite, unas anchas sonrisas, cada uno de nuestros secretillos, miles y miles de tardes hablando sin parar, música hasta quedarnos sordas, unas cuantas lagrimillas a las tantas de la mañana y sin ser las tantas de la mañana, te vi emocionarte, te vi llorar de rabia, acabamos llorando juntas.. pegarnos horas discurriendo un testamento para el día de tu cumpleaños con el fin de hacer saltar alguna lágrima de felicidad para poder hacerte sentir una cuarta parte de lo feliz que me haces, mil fotos para quedarnos con cuatro, películas de miedo, otras de amor, tardes en la súper piscina, días de invierno que después de un largo verano se agradece, encontramos el significado de Mejor Amiga Para Siempre... Me podía pasar así unas cuantas horas más pero esto solo sería lo que hemos vivido, aun falta lo que nos queda por vivir que es mucho más. Ahora me río de la gente que "busca la felicidad", señores; la felicidad viene a ti, no la tienes que buscar. Pero bueno, después de todo, aunque parezca mentira, nada a cambiado, seguimos siendo las mismas mocosas que vivían la una para la otra, y es por ello que iría al Pilar, pidiendo que nada cambiara, porque es eso lo que me importa y vale lo que realmente vale la pena. Así que después de todo se puede decir que la suerte me acompaña al encontrarte a tí. 
Gracias.
Te quiero Diana Peralta.