sábado, 28 de enero de 2012

Yo lo definiría perfectamente imperfecto. Algo especial con un toque dulce aunque para dulce su mirada, esa picara mirada que me pone los pelo de punta, acompañada de una sonrisa contagiosa que te dice, “te estoy mirando y te he pillado mirando” y te hace sentir un cosquilleo que te recorre la tripa entera en unos tres segundo escasos, pero intensos. Su pequeña timidez con algo de disimulo. Sus contestaciones halagadoras que te dejan “toti” y te hacen sentir afortunada de haberle conocido. Cada uno de sus gestos morales y físicos, de sus “representaciones teatrales acompañadas de algún que otro amigo” esas de ultima hora que te hacen reír hasta llorar, literalmente. Desear que sea lunes solamente para verle. Despertarte cada mañana con la ilusión de un nuevo día con la esperanza de que supere al día de ayer. Sus mensajes de “¡no estas! :’(“. Esos momentos que se te viene por la cabeza un “¡me lo como!”. Acabar un viernes con una sonrisa de oreja a oreja porque le has vuelto a pillar mirando, el se ríe, nadie se da cuenta. Aunque este sentado en la última fila detrás de una columna donde es casi imposible verle para ti no pasa desapercibido, lo encuentras. Me enseño que “nothing is imposibol” ya que él lo hace todo posible. Empezar un día con el pie izquierdo y acabar volando de felicidad. En tan poco tiempo poder llegar a conocer a una persona tanto. Que te haga creer que la única razón que le hace estar escondido en su habitación con el ordenador o el móvil de su hermana eres tú. Saber que puedes hablar de cualquier cosa, que el te escuchará y te apoyará. Sentirte tonta cuando tu madre te pregunta porque te estás riendo ¿en que estarás pensando? me suele decir, y me vuelvo a reír, imagínate en lo pensaba. Cagarte en todo porque hoy no has podido hablar con él. Comerte de lleno sus bromas y que te haga sentir estúpida y avergonzada por creerle, pero solo eres capaz de reírte, hasta el te da las gracias por tu reacción ya que se da cuenta que “irías al hospital si hiciera falta”, anda que no se rio a mi costa, pero conmigo. Desde hoy odio los días de lluvia, casi no le he visto por el cole :( ¡que asquito! Mañana le volveré a ver, vuelvo a sonreír. Bueno, siendo sinceros, llevo con la sonrisa en la boca desde que se me ocurrió escribir todo esto, pero sh, ¡que no se entere!. Tal vez por todo esto le quiero tanto.

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